Es la pregunta que más nos hacen en la tienda: «¿cuántas cámaras necesito?». Y la respuesta honesta es que nadie puede darle un número sin saber qué quiere ver.

Llevamos 14 años vendiendo equipos de seguridad en Bogotá y hemos visto los dos errores: el que compra dos cámaras para una casa de tres pisos y el que compra dieciséis para un local de 40 metros. Los dos se van con dinero mal invertido.

Esta guía es para que llegue a la tienda —o nos escriba— sabiendo qué pedir.

Primero: la pregunta correcta no es cuántas

La pregunta correcta es ¿qué necesito poder ver después?

Un sistema de cámaras casi nunca evita el robo. Lo que hace es dejar la prueba: quién entró, por dónde, a qué hora, cómo iba vestido, en qué vehículo. Si su grabación no permite responder eso, tiene cámaras pero no tiene seguridad.

Así que antes de contar cámaras, haga esta lista:

  • ¿Por dónde puede entrar alguien? Puertas, ventanas accesibles, patios, tapias, techos
  • ¿Dónde está lo que vale? La caja, la bodega, el parqueadero, el cuarto de herramientas
  • ¿Qué necesito identificar? ¿Una cara? ¿Una placa? ¿Solo saber que alguien pasó?

Esa última es la que más cambia la compra, y la explicamos abajo.

Las tres tomas que no pueden faltar

Cámara domo instalada en el techo del zaguán de una casa, apuntando a la puerta de entrada
La toma de la entrada, a la altura de la cara. Montada en la esquina mirando hacia abajo solo graba coronillas.

Sea casa, local o bodega, hay tres puntos que siempre van primero. Si el presupuesto solo alcanza para tres cámaras, son estas:

1. La entrada principal, de frente y a la altura de la cara

Es la única toma que garantiza un rostro reconocible. El error clásico es montarla en la esquina del techo mirando hacia abajo: eso graba coronillas y gorras, no caras. Entre 2,20 y 2,50 metros de altura, apuntando a donde la persona mira al entrar.

2. El punto de acceso alterno

El patio, la ventana del segundo piso a la que se llega desde el muro vecino, la puerta de atrás. Casi nadie entra por donde usted lo espera. Esta es la toma que la gente deja para «después» y es donde pasan las cosas.

3. Donde está lo que vale

La caja registradora, el estante de la mercancía cara, la bodega, el parqueadero. Aquí no se trata de identificar a un extraño: muchas veces esta cámara resuelve un problema interno, y esa es una razón que pocos dicen en voz alta pero que todo comerciante conoce.

Cuántas cámaras según el sitio

Con esa lógica, estos son los números que realmente funcionan:

Apartamento — de 1 a 3 cámaras

En un apartamento el edificio ya cubre la entrada, el ascensor y el parqueadero. Lo que falta es adentro: una cámara en la sala que vea la puerta, y si hay niños o personas mayores, una más. Aquí suele bastar una cámara WiFi, que se instala sin obra y sin cablear.

Si lo que quiere es ver quién toca la puerta, lo que corresponde no es una cámara sino una mirilla digital, que se pone en el hueco que la puerta ya tiene.

Casa — de 4 a 8 cámaras

Cuatro es el número que resuelve una casa normal:

  • Entrada principal, de frente
  • Patio o zona trasera
  • Garaje o parqueadero
  • Pasillo o escalera interior

Con casa de dos o tres pisos, lote grande o antejardín, suba a seis u ocho. Si la casa tiene fachada larga, una cámara no cubre de esquina a esquina: necesita dos, o una que gire.

Local comercial — de 4 a 8 cámaras

Interior de un local comercial con una cámara domo en el techo sobre el mostrador
En un local, la cámara de la caja es la más importante: apuntando a las manos y al mostrador.

Aquí el reparto cambia porque hay clientes y hay caja:

  • La caja, apuntando a las manos y al mostrador. La más importante del local
  • La puerta, de frente, a la altura de la cara
  • El área de venta, con vista general de los estantes
  • La bodega o el depósito

En un local con vitrinas grandes vale la pena una cámara que mire hacia afuera: si rompen el vidrio de madrugada, es la única que va a tener algo.

Bodega o conjunto — de 8 a 16 cámaras, o más

Patio de maniobras de una bodega de noche, con una cámara PTZ y un reflector sobre un poste
En un perímetro grande, una cámara que gira y acerca hace el trabajo de tres fijas.

Aquí ya se piensa por perímetro y por zonas, no por habitaciones. Cubrir el contorno completo, las puertas de cargue, el parqueadero y los pasillos internos. En un patio grande, una cámara que gira y acerca hace el trabajo de tres fijas, porque además de vigilar puede seguir a alguien y leer una placa.

La regla que casi nadie le dice: deje un canal libre

El grabador se compra por canales: 4, 8, 16, 32. Cada canal es una cámara.

Nunca compre el grabador justo. Si va a poner 4 cámaras, compre de 8. Siempre —siempre— aparece la cámara que faltaba: el punto ciego que nadie vio, el cuarto que se volvió bodega, el vecino que pide cubrir un pedazo del corredor.

Ampliar después significa cambiar el grabador entero, no agregarle nada. La diferencia entre un grabador de 4 canales y uno de 8 es pequeña; cambiarlo a los seis meses, no.

Análogas o IP: cuál le conviene

Las dos graban bien. La diferencia está en el cable y en el detalle.

  • Análogas (4 en 1) — en Colombia se instalan con cable UTP y video balun, no con coaxial. El UTP es más barato, se consigue en cualquier parte y es el mismo cable de las redes, así que el instalador trabaja con un solo material. Cuestan menos que las IP y cumplen de sobra para una casa o un local. Van con un grabador XVR, un rollo de UTP y una pareja de video balun por cámara. Las tiene en domo y en bala
  • IP — van por cable de red y se alimentan por el mismo cable (PoE): menos cable, menos fuentes, menos cosas que fallen. Llegan a resoluciones más altas y traen mejores analíticas. Van con un grabador NVR. Están en domo IP y bala IP
  • WiFi — sin cable ninguno, para donde tender cable no es opción. Muy cómodas, pero dependen de la señal: vea aquí las inalámbricas

Una advertencia que le vamos a dar de frente: si puede tender cable, cablee. El WiFi es la solución cuando no hay alternativa, no la mejor opción cuando sí la hay.

Domo o bala: no es estética

Comparación entre una cámara domo y una cámara bala Dahua, las dos de 2 MP
A la izquierda el domo: no se sabe hacia dónde apunta. A la derecha la bala: se ve de lejos, y eso disuade. Las dos del catálogo de DASA.
  • Domo (media esfera) — no se sabe hacia dónde apunta, es difícil de desviar de un golpe y se ve discreta. Va bien en techos de local, oficina y pasillos
  • Bala (alargada) — se ve desde lejos y eso disuade. Además suele alcanzar más distancia de noche. Va bien en fachadas, patios y perímetros

En la práctica se combinan: bala afuera, para que se vea; domo adentro, para que no estorbe.

Lo que de verdad hay que calcular: el disco duro

Aquí es donde la mayoría se queda corta, y es lo que después duele.

El número de cámaras define qué ve. El disco define cuántos días lo puede ver.

Un robo se descubre el lunes, pero pasó el sábado. Si su disco solo guarda cuatro días, la grabación ya se borró sola. Apunte a 15 días como mínimo; 30 si el sitio se queda solo los fines de semana.

Cuánto dura el disco depende de tres cosas: cuántas cámaras, a qué resolución y si graba todo el tiempo o solo cuando hay movimiento. Grabar por detección multiplica los días y es lo que recomendamos en la mayoría de casos.

Y una cosa importante: un disco de computador no sirve. Un grabador escribe sin parar las 24 horas y un disco común dura meses, no años. Para eso existen los discos para videovigilancia, diseñados para escritura continua.

Lo que la gente olvida y después toca volver a comprar

  • El disco duro. Muchos grabadores no lo traen. Se instala el sistema, se ve en vivo y nadie se da cuenta de que no está grabando hasta que hace falta
  • La fuente de poder y el calibre del cable. Una cámara lejos del grabador con cable delgado se reinicia sola de noche, cuando enciende el infrarrojo y pide más corriente
  • Los baluns, los conectores y el cable. Parecen detalle y son la causa número uno de la imagen con líneas o con nieve. En análogo hace falta una pareja de balun por cámara —uno en la cámara y otro en el grabador—, y con UTP de aluminio en tiradas largas la imagen se degrada: ahí conviene cobre
  • Un respaldo de energía. Si se va la luz, el grabador se apaga a mitad de escritura. Eso corrompe la grabación y con el tiempo daña el disco. Una UPS lo evita
  • El monitor. Si va a quedar una pantalla encendida todo el día, un televisor común se degrada rápido

Cómo saber si quedó bien: la prueba de los 30 segundos

Cuando el sistema esté instalado, haga esto antes de darlo por bueno:

  1. Pídale a alguien que entre por la puerta principal como entraría un desconocido
  2. Vaya a la grabación —no a la imagen en vivo— y búsquelo
  3. ¿Puede decir quién es? ¿De qué color iba la ropa? Si la respuesta es «se ve una persona», la cámara está mal puesta o mal elegida
  4. Repita de noche. La mitad de los sistemas que se ven bien de día no sirven a las 8 de la noche

Es mejor descubrirlo ahora que el día que lo necesite.

Le ayudamos a armar la lista, sin venderle de más

Somos distribuidores autorizados de las marcas que vendemos y llevamos 14 años en esto. No instalamos —esa es la obra de su instalador y no le competimos—, pero sí le decimos exactamente qué necesita para que no le falte nada el día del montaje ni le sobre lo que no usa.

Escríbanos por WhatsApp al 310 673 2864 contándonos cómo es el sitio —cuántas entradas, si es casa o local, si ya hay cableado— y le armamos la lista.

O venga a la tienda: Carrera 13 # 64-67, Local 101-201-202, Chapinero, Bogotá.

Despachamos a todo el país con las principales transportadoras, en 1 a 3 días hábiles según la ciudad.

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